Informe sobre el Agua de Jáchal
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Las demandas por los
problemas del agua para riego agrícola y consumo domiciliario, tanto por la cantidad
y la calidad del líquido elemento, están en franco crecimiento.
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Actualmente, el consumo domiciliario
de la villa cabecera y Jáchal Norte se encentra abastecido por un acueducto que
se nutre de 3 perforaciones realizadas en la Zona de Huachi o Pampa del Chañar.
Sin embargo, ya se han comenzado a ver déficits en la prestación del servicio
por parte de Obras Sanitarias Sociedad del Estado (OSSE).
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La construcción del citado acueducto
fue sugerida por la empresa minera Barrick Gold en el primer informe de impacto
ambiental (IIA) del proyecto Veladero.
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El consumo domiciliario de
los distritos de Mogna, Niquivil, Pampa Vieja, Bella Vista, Villa Mercedes y
Huaco está provisto por perforaciones situadas en cada una de las citadas
localidades y, en general, el servicio lo prestan
uniones vecinales.
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Por las citadas razones,
actualmente, el agua del Río Jáchal solamente se utiliza para cubrir la demanda
de la minería en alta montaña y para el riego agrícola en el Valle de Jáchal.
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El citado IIA también aconsejaba
optimizar la red del sistema de riego agrícola, a
través de obras de impermeabilización de canales, ya que el informe estimaba
que, en un escenario de sequía, no se alcanzarían a regar las 11.000
has cultivadas relevadas en ese momento en el Valle de Jáchal.
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El último relevamiento
agrícola de Jáchal se hizo en la temporada 2006/07 (hace 15 años) y arrojó una
superficie cultivada total de 7.414 has. Es decir que, la superficie cultivada
en producción se redujo casi un 33%, entre el IIA de Barrick y el último relevamiento
del Departamento de Hidráulica.
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Si se hiciera un
relevamiento agrícola en la actualidad,
seguramente, mostraría un resultado desalentador, ya que reflejaría una
disminución significativa de la superficie cultivada, respecto del
registro de la temporada 2006/07.
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Evidentemente, las obras de
optimización del sistema de riego agrícola de Jáchal no se hicieron en tiempo y
forma, como sugería Barrick Gold.
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Como es de público
conocimiento, la emergencia hídrica ya lleva varios años en la Región. Sin
embargo, el problema de la escasez de agua para riego agrícola no estalló
antes, debido a que la zona irrigada en producción se ha contraído sustancialmente
en los últimos años.
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Por lo tanto, está claro que
el problema actual estaba previsto hace mucho tiempo y no fue atendido como
correspondía por parte de las autoridades provinciales y municipales. Máxime
cuando hay recomendaciones de especialistas en la materia que ya proyectaban la
presente situación; y, lo que es peor, se contaba con los recursos extraordinarios
de la minería para financiar las obras.
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De hecho, en Jáchal se
priorizaron e hicieron o se están haciendo diversas obras de infraestructura,
como la repavimentación del ingreso de Jáchal, la nueva plaza departamental, el
nuevo hospital, entre otras. En tanto que, en materia de eficiencia de riego
agrícola no se hizo nada en comparación a todas las obras realizadas en el
Valle del Tulum (cuenca del Río San Juan).
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Los que tratan de minimizar
el problema dicen que el agua es escasa en toda la provincia y la Región por el
ciclo climático. La diferencia es que en otras cuencas hídricas se hicieron las
obras de embalse y/o impermeabilizaron de canales correspondientes, lo que ayudó a mitigar el problema.
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La escasez es de tal magnitud
que no ha podido ser compensada con agua subterránea, como en otras épocas
dónde no existía el embalse Cuesta del Viento, ya que las napas han bajado y el
agua subterránea tiene altos niveles de conductividad.
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En el Valle del Tulum las pérdidas
de producción por sequía son muy evidentes y constatables en viñedos. San Juan
ha perdido por motivo de la sequía cerca de 1,5 millones de quintales de uva,
lo que representa entre un 20 y un 25%, en términos relativos, según los
registros del INV.
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Estamos hablando de unos 25
millones de dólares por año, solamente en la etapa primaria. Sin embargo, como
la totalidad de esa uva se industrializa, la pérdida de valor agregado debe rondar
los 50 millones de dólares por año. Todo esto sin contabilizar las pérdidas en
hortalizas, frutales y forrajeras.
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En el caso de Jáchal no se
puede hacer una estimación del valor de las pérdidas en materia de producción
porque no hay registros oficiales actualizados.
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Para paliar la crisis se han
tratado de reactivar pozos viejos con nulo éxito hasta el momento. Se dice que
han analizado la situación de unos 10 pozos en Jáchal, pero nada se ha dicho de
los resultados obtenidos, hasta el momento de esta
publicación.
ü Sobre la problemática descrita, se suma el proyecto minero José María que, según informantes calificados, consumiría 7,5 veces más agua que Veladero, también de la cuenca del Río Jáchal.
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Este mega proyecto aún no
cuenta con la aprobación del IIA, pero todo el
mundo presupone que dicho informe saldrá favorable.
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Ahora bien, a la pregunta que
surge es: ¿Cómo el Gobierno de San Juan le pudo otorgar concesiones de agua
al nuevo proyecto minero en medio de una crisis hídrica? ¿NO PODÍA DEMORAR
DICHA DECISIÓN HASTA QUE PASE EL CICLO DE SEQUÍA PARA MITIGAR SUS EFECTOS? ¿Por
qué el Municipio de Jáchal no tomó una posición al respecto?
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Con el agregado de José
María como demandante de agua de la misma cuenca, las
perspectivas son aún peores para los agricultores jachalleros. No sólo por
la menor disponibilidad del recurso, sino porque José María (al igual que
Veladero) captan el agua “buena” (en término de conductividad) de uno de los
afluentes del Río Jáchal. Por tanto, aumenta la proporción de agua con alta
conductividad. Es decir que, habrá menos agua y de peor calidad.
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Desde el bloque opositor al
Intendente Vega, el concejal jachallero por la Multisectorial Juntos por el
Cambio, Felipe Tañez, propuso realizar una Consulta Popular en el Departamento
para que la población se exprese al respecto. El Oficialismo
departamental, no acompaño el proyecto de Ordenanza, ni tampoco propuso alguna
alternativa para contener el reclamo de productores agropecuarios y
ambientalistas.
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El Gobierno continua con una
política de NO TRANSPARENTAR LA SITUACIÓN, ya que ni siquiera se ha informado a
la población qué está sucediendo con el agua.
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Los pronósticos de
escurrimiento del Río Jáchal, realizados por el Departamento de Hidráulica
durante los últimos 20 años, muestran que la cuenca viene registrando un menor
caudal, sistemáticamente.
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Si se tiene en cuenta el promedio
de las temporadas entre 2018/22, la disminución del caudal es del 66%, respecto
al promedio de los primeros cinco años del Siglo XXI. El dato correspondiente a la última temporada es el más bajo de
la serie (120 Hm3).
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Evidentemente, la crisis
hídrica en Jáchal lleva muchos años y las autoridades municipales y provinciales
han mirado para otro lado, como surge del cuadro anterior.
ü Para saber cuál es la situación real de cada año se debe hacer un balance muy sencillo. Hay que comparar la oferta de agua del año (pronóstico de escurrimiento) con la demanda de agua (minería + riego agrícola). Lo primero se conoce y viene disminuyendo, año tras año; lo segundo se desconoce porque el último relevamiento agrícola es de hace 15 años.
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Entonces, es muy sencillo
deducir que el ajuste del balance teórico del cuadro anterior lo están haciendo
los productores agrícolas (menor superficie cultivada) y, muy probablemente, el
achicamiento o reducción de los glaciares en alta montaña.
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ü El Gobierno de San Juan recién acusó recibo de la situación durante
el año 2021, porque se trataba de un año electoral y la escasez de agua no se
podía seguir ocultando.
ü En ese contexto se decidió constituir la MESA DEL AGUA. Un organismo
colegiado donde participan una gran cantidad de actores, públicos y privados,
de toda la Provincia, dónde tiene una representación minoritaria los actores de
la cuenca del Río Jáchal.
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Hasta el momento, lo único
que se ha definido para paliar la crisis es alargar la corta de agua para riego
agrícola a 131 días (disminuye la demanda). Es
decir que, el ajuste lo siguen haciendo los productores.
CONCLUSIÓN
EL GOBIERNO DE SAN JUAN, EL EJECUTIVO MUNICIPAL Y EL LEGISLADOR PROVINCIAL DE JÁCHAL NO PUEDEN SEGUIR MIRANDO PARA OTRO LADO EN UNA TEMÁTICA TAN IMPORTANTE PARA JÁCHAL. LO QUE ESTÁ OCURRIENDO CON EL AGUA EN JÁCHAL ES GRAVE Y HAY QUE PONERLO EN LA AGENDA POLÍTICA. COMO MÍNIMO, DEBEN HACER URGENTIMENTE UN RELEVAMIENTO AGRÍCOLA PARA CONOCER LA DEMANDA DE AGUA PARA RIEGO AGRICOLA. SI EL BALANCE ES NEGATIVO, SE DEBER FRENAR EL RITMO DE LA EXPANSIÓN MINERA HASTA QUE TERMINE LA EMERGENCIA HÍDRICA. MIENTRAS TANTO, ES PRIORITARIO HACER LAS OBRAS HÍDRICAS QUE CORRESPONDAN PARA OPTIMIZAR EL SISTEMA Y ASEGURAR LA DISPONIBILIDAD DEL LÍQUIDO ELEMENTO PARA LOS REGANTES DEL DEPARTAMENTO. JÁCHAL NECESITA ALGUIEN QUE VELE MEJOR POR SUS INTERESES. JÁCHAL NECESITA UN CAMBIO Y, VOS, LO TENES EN TUS MANOS.
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